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EXP. BRIGADA CRIMINAL — REF. 1971-0118 — MINISTERIO DEL INTERIOR
True Crime · Asesinos en Serie · España

El ArropieroEl Vagabundo de la Muerte

Por Equipo VIRALIX Período 1964 – 1971 Categoría True Crime 8 min lectura
Descender
48 Crímenes confesados
7 Crímenes probados
7 Años activo
NUNCA Fue juzgado

Hay nombres que parecen inofensivos hasta que conoces la historia que esconden. Manuel Delgado Villegas vendía dulces de pueblo en pueblo. Su apodo venía del arrope, un dulce de higos que preparaba su padre. Nada hacía presagiar que ese hombre errante se convertiría en el asesino en serie más prolífico de toda la historia criminal de España.

✓ Contenido verificado Este artículo está basado en la Wikipedia ES, El Español, Telecinco Noticias, el documental "Arropiero, el vagabundo de la muerte" (2008) y el programa Memoria Negra de TV3 (2020).

El Hombre Detrás del Apodo

Manuel Delgado Villegas nació en Sevilla el 25 de enero de 1943. Su madre murió al darlo a luz. Su padre vendía arrope —un dulce tradicional andaluz hecho de higos— de forma ambulante por los pueblos. De ahí venía el apodo que lo marcaría para siempre: El Arropiero. Un nombre casi tierno para el hombre que se convertiría en el asesino en serie más prolífico de la historia de España.

Criado por su abuela materna en el barrio de La Cirera, en Mataró, nunca aprendió a leer ni a escribir. Sufría dislexia y tartamudez, lo que le convertía en blanco fácil de burlas durante su infancia. En 1961, con 18 años, ingresó en la Legión Española, donde aprendió una técnica de combate que años después utilizaría como herramienta de muerte. Desertó poco después y comenzó una vida errante que lo llevaría por toda España, Francia e Italia.

📋 Ficha criminal — Manuel Delgado Villegas

Nacido en Sevilla el 25 de enero de 1943. Madre fallecida en el parto.
Criado por su abuela en Mataró. Analfabeto. Dislexia y tartamudez.
1961: ingresa en la Legión Española. Aprende técnicas de combate. Deserta.
Vida errante por España, Francia e Italia trabajando en empleos precarios.
Financiaba sus viajes vendiendo su propia sangre en hospitales.
Clasificado como asesino en serie desorganizado: no planificaba, actuaba por impulso.

Siete Años de Terror

Entre 1964 y 1971, El Arropiero recorrió España como un fantasma. No elegía a sus víctimas por un perfil concreto: hombres, mujeres, jóvenes, ancianos. Se movía constantemente para no levantar sospechas, y vivía en la marginalidad más absoluta. Era lo que los especialistas en criminología llamarían un asesino en serie desorganizado: no planificaba sus crímenes, todos fueron casuales y diferían notablemente unos de otros.

Sus crímenes tenían una característica que perturbó especialmente a los investigadores. En varios casos practicó la necrofilia con sus víctimas. No mostraba remordimiento alguno. Cuando fue interrogado años después, alardeaba de sus actos con una frialdad que dejó helados a los agentes de la Brigada Criminal.

⚠ Contenido sensible Este caso contiene detalles de violencia extrema y prácticas documentadas por la investigación policial. Se ha omitido el detalle gráfico en respeto a las víctimas y sus familias.
1964
España — Inicio del rastro

Primera víctima conocida. Comienza su recorrido criminal por la geografía española. Trabaja en empleos esporádicos mientras se desplaza de ciudad en ciudad.

1967
Ibiza — Primera víctima identificada

Asesina a Margaret Helene Boudrie, turista francesa, en la finca Can Planes de Sant Jordi. El expediente judicial desaparece por negligencia institucional durante la dictadura franquista. Simplemente lo declaran loco y lo encierran en una institución, sin investigar los hechos.

1967–1970
Francia e Italia

Viaja al extranjero. Confiesa haber cometido crímenes en París —incluida una prostituta junto al Sena— y trabajar como sicario para la mafia marsellesa. También afirma haber matado a una aristócrata en Francia. Estos hechos nunca pudieron probarse.

18 Enero 1971
El Puerto de Santa María — Detención

Es detenido tras el asesinato de su novia, Antonia Rodríguez Relinque, mujer con discapacidad intelectual. Durante el interrogatorio rutinario, confiesa haberla estrangulado con sus propios leotardos y afirma haber matado a 48 personas más. Los investigadores quedan en estado de shock.

La Confesión que lo Cambió Todo

La detención llegó casi por casualidad. Los agentes buscaban a Antonia Rodríguez Relinque, que había desaparecido en El Puerto de Santa María. Sabían que Delgado era su pareja, así que lo citaron en comisaría para una conversación rutinaria. No sospechaban absolutamente nada especial de él.

"La había estrangulado con sus propios leotardos. Y después, con total tranquilidad, nos dijo que había matado a 48 personas más."

Agente de la Brigada Criminal — El Puerto de Santa María, 1971

La confesión desencadenó una investigación sin precedentes en la España de la época. Los agentes recorrieron durante meses los lugares que Delgado señalaba, verificando cada detalle. De los 48 crímenes confesados, pudieron investigar 22 y probar su participación en 7. El resto quedó sin resolver, ahogado en la impunidad de matar a desconocidos sin móvil aparente y en la precariedad investigadora de la dictadura.

Crímenes Documentados

De los asesinatos que la investigación logró esclarecer, estos son los casos que quedaron registrados:

Año Lugar Víctima Estado
1967 Ibiza Margaret Helene Boudrie, turista francesa PROBADO
1971 El Puerto de Santa María Antonia Rodríguez Relinque, su novia PROBADO
1964–1971 Varios, España 5 víctimas adicionales identificadas PROBADO
1964–1971 España, Francia, Italia 41 víctimas más (solo confesadas) NO PROBADAS

Inimputable: El Sistema que Falló

El juicio nunca llegó a celebrarse. Los psiquiatras que evaluaron a Manuel Delgado Villegas lo declararon inimputable: no podía ser considerado penalmente responsable de sus actos. Fue internado en un hospital psiquiátrico penitenciario, donde permaneció durante más de veinte años.

La decisión generó un debate que todavía hoy no está cerrado. Por un lado, los informes confirmaban que Delgado presentaba una personalidad psicopática severa y posiblemente una discapacidad intelectual. Por otro, había planificado desplazamientos, ocultado pruebas y actuado durante siete años sin ser detectado. La línea entre la enfermedad mental y la monstruosidad quedó, como tantas veces, sin respuesta clara.

⚖️ Resolución judicial

Diagnóstico: psicopatía severa y posible discapacidad intelectual
Declarado inimputable — el juicio oral nunca se celebró
Internado en hospital psiquiátrico penitenciario más de 20 años
Puesto en libertad a mediados de los años 90, ya gravemente enfermo
Murió el 2 de febrero de 1998 en Badalona por una afección pulmonar
— 48 confesiones · 7 condenas · 0 juicios —

El Final del Vagabundo

Tras su puesta en libertad a mediados de los años noventa, Manuel Delgado Villegas volvió a desaparecer. No en el sentido criminal: se diluyó literalmente en el anonimato. Fue visto mendigando por las calles de Mataró, la misma ciudad donde había crecido de niño con su abuela, sin que nadie a su alrededor supiera quién era realmente.

El 2 de febrero de 1998, murió en el Hospital de Can Ruti de Badalona a causa de una afección pulmonar. Tenía 55 años. No hubo titulares. No hubo funeral mediático. El hombre que había confesado 48 asesinatos se apagó en silencio, como si nunca hubiera existido.

✓ Dato verificado Según Wikipedia ES y múltiples fuentes periodísticas, El Arropiero murió el 2 de febrero de 1998 en el Hospital de Can Ruti de Badalona, ciudad catalana cercana a Mataró donde pasó parte de su infancia y sus últimos años.

Lo que dejó sin resolver

Quedan abiertas muchas preguntas que ya nunca tendrán respuesta: ¿cuántos de los 48 crímenes eran reales? ¿Hubo víctimas más allá de las confesadas? ¿Qué ocurrió realmente en Francia e Italia? ¿Mintió sobre algunos para parecer más poderoso, o hubo más de los que confesó?

El expediente de El Arropiero sigue siendo, en muchos sentidos, el más perturbador y el menos resuelto de la historia criminal española. Un hombre que mató durante siete años sin que nadie lo detectara, que confesó casi medio centenar de asesinatos, y que nunca se sentó en el banquillo de los acusados.

El mayor asesino en serie de España murió en un hospital, mendigando, sin haber dado a sus víctimas ni un solo día de justicia.

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