Madrid, invierno de 2003. En 53 días, un hombre mató a seis personas al azar, dejó naipes de la baraja española junto a los cuerpos y desapareció. La policía movilizó a 150 agentes. España entera miraba por encima del hombro. Y el asesino se entregó borracho en una comisaría de pueblo porque se había cansado de esperar a que le atraparan.
🃏 Ficha del caso — El Asesino de la Baraja
Quién era Alfredo Galán antes de los crímenes
Alfredo Galán creció en Puertollano, una ciudad industrial de Ciudad Real. Sus profesores lo recuerdan como un estudiante introvertido y reservado. No consiguió el título de la ESO. Intentó entrar en la Guardia Civil, aprobó el examen teórico pero no superó las pruebas físicas. Ese fracaso le marcó.
En septiembre de 1998 ingresó en el Ejército de Tierra, en la base militar de El Goloso, Madrid. Llegó a cabo primero. Participó en misiones internacionales en Bosnia, donde convivió con la violencia de los Balcanes. De allí se trajo, oculta dentro de un televisor, la pistola Tokarev soviética que usaría cinco años después para matar.
A su vuelta de Bosnia, Galán era una persona diferente. Más huraño, con problemas de alcohol, incapaz de encajar en la vida civil. En 2003 le dieron la baja definitiva del ejército. Ese mismo mes empezó a matar.
🧠 El perfil psicológico según los forenses
Los crímenes: 53 días de terror en Madrid
Entre el 27 de enero y el 21 de marzo de 2003, Alfredo Galán mató a seis personas en Madrid y sus alrededores. No había relación entre las víctimas. No había un patrón aparente. Eran personas al azar, en lugares públicos, asesinadas con un disparo en la cabeza o la nuca. Sin aviso. Sin resistencia posible.
Portero de una finca en la calle Alonso Cano, barrio de Chamberí, Madrid. Galán entró en su casa, le ordenó ponerse de rodillas y le disparó en la cabeza delante de su hijo de dos años. No hubo naipe en este primer crimen, por eso tardó en vincularse a los demás.
Empleado de limpieza del aeropuerto de Barajas. Asesinado en una parada de autobús en la Alameda de Osuna, Madrid, cuando volvía del trabajo. Junto a su cuerpo apareció el primer naipe: un as de copas de la baraja española. Este naipe bautizó al asesino.
🃏 As de copasAsesinado ese mismo día en el Bar Rojas de Alcalá de Henares junto a Juana Uclés. Galán entró al bar y disparó sin mediar palabra. La madre de Mikel, propietaria del bar, sobrevivió herida grave y fue clave en la investigación posterior. No se encontró naipe en este crimen.
Clienta del Bar Rojas de Alcalá de Henares. Asesinada junto a Mikel Jiménez. Mientras los medios estaban centrados en el misterio del naipe, esta mujer falleció sin que nadie reparase en ella. El documental de Netflix rescata su historia.
Asesinado el 7 de marzo en Tres Cantos, Madrid. Galán se acercó a él en la calle y disparó sin ningún intercambio previo. Junto al cuerpo apareció el dos de copas.
🃏 Dos de copasÚltimo asesinato documentado, en Arganda del Rey, el 21 de marzo de 2003. Junto al cuerpo apareció el tres de copas. Después de este crimen, Galán dejó de matar. Tres meses y medio después se entregó.
🃏 Tres de copasPor qué usaba naipes de la baraja
Esta es una de las preguntas más frecuentes del caso y la respuesta es profundamente banal. Galán confesó que el uso de los naipes como firma nació por casualidad. Llevaba una baraja en el bolsillo el día que mató a Juan Carlos Martín y, en un impulso, dejó el as de copas junto al cuerpo.
Cuando los medios de comunicación empezaron a hablar del "asesino de la baraja", a Galán le gustó el apodo. Le gustó tanto que decidió seguir dejando naipes. El monstruo que aterrorizó Madrid durante meses construyó su firma por vanidad mediática, no por ningún simbolismo oscuro que los periodistas intentaron descifrar durante semanas.
"El apodo le agradó y le alentó a buscar más víctimas sobre las que dejar su macabra firma."
Documentación judicial del caso — Audiencia Provincial de MadridLa investigación: 150 policías y meses sin pistas
La policía movilizó a 150 agentes entre la Brigada de Homicidios y la Guardia Civil. Establecieron líneas telefónicas de ayuda ciudadana que se colapsaron. Hicieron ruedas de reconocimiento que no llevaron a ningún sitio. Durante meses, el asesino estaba libre y seguía matando.
La clave que finalmente les acercó a Galán fue la pistola. Los análisis balísticos determinaron que el arma era una Tokarev TT-33, una pistola soviética muy usada en los Balcanes. Eso les llevó a pedir al Ejército un listado de militares que hubieran estado en misiones en la antigua Yugoslavia y que estuvieran de baja por causas psicológicas o psiquiátricas. Alfredo Galán aparecía en ese listado.
Sin embargo, la policía no llegó a tiempo de detenerle a partir de esa pista. Galán se les adelantó.
Primer asesinato
Juan Francisco Ledesma, portero en Chamberí. Sin naipe. La policía no lo vincula aún a una serie.
El naipe aparece
Asesina a Juan Carlos Martín en Alameda de Osuna y deja el as de copas. Ese mismo día mata a dos personas en el Bar Rojas de Alcalá de Henares. Nace el apodo.
Tres Cantos
Quinto asesinato. Deja el dos de copas. Madrid está en pánico. Se activa una investigación masiva con 150 agentes.
Último crimen
Arganda del Rey. Deja el tres de copas. Después de esta fecha, Galán deja de matar. Nadie sabe por qué.
La entrega borracha
Galán se presenta borracho en la comisaría de Puertollano y confiesa ser el asesino de la baraja. Revela el dato secreto de los puntos azules en las cartas. Lo detienen.
La condena
Condenado a 142 años de prisión. El juicio descarta cualquier atenuante. El máximo efectivo por la ley vigente es de 25 años.
Posible salida
Si cumple los requisitos penitenciarios — buena conducta, tercer grado, evolución favorable — Alfredo Galán podría quedar en libertad.
La confesión borracha que lo delató todo
El 3 de julio de 2003, más de tres meses después del último crimen, Alfredo Galán decidió entregarse. Estaba bebido. Se presentó primero ante un agente de la policía local de Puertollano, que no le tomó en serio por su estado de embriaguez. Horas después fue a la comisaría de la policía nacional.
Allí confesó ser el asesino de la baraja y dijo que se entregaba porque estaba "harto de la ineficacia policial". Para demostrar que era quien decía ser, reveló un dato que no había trascendido a los medios y que solo conocían los investigadores: en el reverso de los naipes dejados en Tres Cantos y Arganda del Rey había un pequeño punto azul marcado con rotulador.
La policía verificó el dato y le detuvo. Galán durmió la mona. Cuando se despertó, lo negó todo. Pero ya era demasiado tarde. Esa primera declaración, combinada con las pruebas balísticas y los testimonios de supervivientes, construyeron una condena de 142 años.
"Me entrego harto de la ineficacia policial."
Alfredo Galán Sotillo al presentarse en la comisaría de Puertollano — 3 julio 20032028: el año en que podría salir libre
Alfredo Galán tiene actualmente 48 años y lleva más de 20 en prisión. Aunque su condena suma 142 años, la legislación española vigente en el momento de los hechos limita el cumplimiento máximo efectivo a 25 años. Si cumple los requisitos — buena conducta, clasificación en tercer grado, evolución penitenciaria favorable — podría salir en libertad en 2028.
Desde prisión, Galán ya dio señales de su peculiar psicología. En 2015, escribió una carta a la policía ofreciéndose a elaborar el perfil del asesino de Eva Blanco. En la misiva, aconsejaba a los investigadores que presionaran al sospechoso con "Datos Falsos" para hacerle cometer un error. Lo escribía con mayúsculas.
Un asesino en serie que, desde su celda, asesora a la policía sobre cómo atrapar a otros asesinos. Si algo define el caso de Alfredo Galán es que nunca deja de ser perturbador.
📋 Condiciones para la posible salida en 2028
El caso que España no ha cerrado
Alfredo Galán mató a seis personas para sentirse alguien. Lo consiguió. Su nombre lleva más de veinte años en los libros de criminología, en los documentales, en las conversaciones de true crime. Es el asesino en serie más famoso de la historia reciente de España.
Las víctimas — Juan Francisco, Juan Carlos, Mikel, Juana, Santiago y la víctima de Arganda — son las grandes olvidadas de esta historia. El documental de Netflix intentó corregirlo. Esta web también.
En 2028, si la ley no lo impide, el hombre que sembró el terror en Madrid volverá a caminar por las calles. Esa es la pregunta que España tendrá que responder pronto.