El 13 de noviembre de 1992, tres chicas de Alcàsser decidieron ir a una discoteca en el pueblo de al lado. No tenían coche. Hicieron autoestop. A los 75 días encontraron sus cuerpos en una fosa. Lo que pasó en ese tiempo marcó para siempre a sus familias, cambió la forma en que España ve los medios de comunicación, y dejó una pregunta que sigue abierta hoy: ¿dónde está Antonio Anglés?
Quiénes eran
Antes de hablar del crimen, hay que hablar de ellas. Tres adolescentes de un pueblo valenciano de 10.000 habitantes, amigas del colegio, que esa noche querían hacer lo que hacen los chicos de 14 y 15 años un viernes por la noche: ir a una fiesta.
Las tres chicas de Alcàsser
Nacida en Alcàsser el 5 de marzo de 1978. Era la más joven de las tres. Su padre, Fernando García, se convertiría en los años siguientes en una figura pública que luchó por conocer la verdad y cuestionó la versión oficial del caso.
Nacida en Alcàsser el 2 de enero de 1977. Sus compañeros del colegio la recuerdan como una chica alegre y sociable. Su familia fue una de las más afectadas por la cobertura mediática posterior al hallazgo de los cuerpos.
Nacida en Alcàsser el 3 de julio de 1978. Era la más pequeña del grupo. Su familia siempre mantuvo un perfil más discreto que los García en los años posteriores al crimen, alejándose del foco mediático.
La noche del 13 de noviembre de 1992
Era viernes. En la discoteca Color de Picasent, el pueblo de al lado, se celebraba una fiesta del instituto. Las tres chicas querían ir. No tenían quien las llevara en coche. Decidieron hacer autoestop en la carretera que une Alcàsser con Picasent.
Un coche se detuvo. Subieron las tres. Ese coche no las llevó a la discoteca.
Las adolescentes desaparecieron la noche del viernes 13 de noviembre de 1992, cuando se dirigían haciendo autoestop a una discoteca de la vecina localidad de Picasent donde se celebraba una fiesta de su instituto. Nadie las volvió a ver con vida.
75 días de búsqueda
La búsqueda de las conocidas como «niñas de Alcàsser» tuvo una fuerte repercusión en los medios de comunicación españoles. Se editaron carteles en todos los idiomas, se empapeló la Comunidad Valenciana con sus fotos. El presidente del Gobierno Felipe González recibió a las familias en La Moncloa en Navidades. Nada.
El 27 de enero de 1993, 75 días después de su desaparición, dos apicultores encontraron los cadáveres semienterrados en una fosa en el barranco de la Romana, un paraje de difícil acceso próximo al pantano de Tous.
Lo que encontraron los forenses
Los dos hombres del coche
La investigación apuntó rápidamente a dos hombres: Miguel Ricart, conocido como "el Rubio", y Antonio Anglés. Ambos eran delincuentes comunes con antecedentes, residentes en la zona. El coche de Ricart fue identificado por testigos como el vehículo en el que habían subido las chicas.
El 27 de enero de 1993, después de escapar de su casa por una ventana y huir por los tejados de las viviendas vecinas, Anglés fue visto en la Estación del Norte de Valencia. Desde ese momento, Antonio Anglés desapareció. Ricart fue detenido.
Los dos acusados
El juicio que paralizó España
El juicio por el triple crimen de Alcácer se celebró en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia y comenzó el 12 de mayo de 1997, prolongándose durante 49 sesiones hasta el 30 de julio de ese mismo año.
Las sesiones del juicio se retransmitían en directo. Los programas de tarde las comentaban hora a hora. El brutal asesinato de las tres niñas de Alcàsser y el posterior seguimiento mediático del dolor de sus familias y la investigación forense y policial dieron pie a lo que numerosos analistas han llegado a denominar el inicio de la «telebasura».
Miguel Ricart fue condenado a 170 años de prisión por rapto, violación y asesinato con los agravantes de despoblado y ensañamiento. Sin embargo, "El Rubio" estuvo solamente 21 años preso. Fue liberado el 29 de noviembre de 2013.
"Y pasarán 25 años más sin que se sepa la verdad de todo lo que pasó, sin duda el caso más oscuro, turbulento y vergonzoso de la justicia española."
Periodista español — cobertura del 25 aniversario del casoLa cronología completa
Desaparecen las tres chicas
Miriam, Toñi y Desirée salen de Alcàsser haciendo autoestop hacia Picasent. Nadie las vuelve a ver.
Encuentran los cuerpos
Dos apicultores hallan los cadáveres semienterrados en La Romana. Esa misma noche detienen a varios sospechosos.
Ricart detenido, Anglés huye
Miguel Ricart es detenido. Antonio Anglés escapa por los tejados y desaparece. Comienza una búsqueda internacional.
Comienza el juicio
49 sesiones durante más de dos meses. Ricart es el único acusado. El juicio se sigue en directo en toda España.
Condena: 170 años
Miguel Ricart es condenado a 170 años de prisión. Antonio Anglés sigue sin aparecer.
Ricart sale en libertad
Tras cumplir 21 años efectivos, sale de prisión. La indignación de las familias y la sociedad es enorme.
Antonio Anglés: sin localizar
Más de 30 años después, el considerado autor material principal del crimen sigue desaparecido. No hay confirmación de su muerte ni de su paradero.
Lo que nadie ha podido responder
¿Dónde está Antonio Anglés? Llevan más de 30 años buscándole. Interpol lo tiene en su lista de fugitivos. Hay quien cree que murió en el mar. Hay quien cree que lleva tres décadas escondido con otra identidad. Nadie lo sabe con certeza.
¿Actuaron solos? El padre de una de las víctimas y un periodista desarrollaron una teoría alternativa en la que Anglés y Ricart eran delincuentes comunes que seguían las órdenes de una banda organizada. Los tribunales rechazaron esta teoría, pero las dudas nunca desaparecieron del todo.
¿Por qué salió Ricart después de solo 21 años? La ley española vigente en el momento de los hechos limitaba el cumplimiento efectivo. Las familias de las víctimas lo vivieron como una segunda traición del sistema.
¿Qué ocurrió realmente esos 75 días? El relato completo de lo que pasó entre la noche del 13 de noviembre y el 27 de enero solo lo sabe Ricart. Y Anglés. Y ninguno de los dos lo ha contado todo.
Miriam, Toñi y Desirée
Treinta años después, sus nombres se han convertido en símbolo. De la injusticia, del dolor de unas familias, de las preguntas que un país nunca termina de hacerse. Y también del poder destructivo de los medios cuando convierten la tragedia en espectáculo.
Lo que ocurrió en La Romana en noviembre de 1992 fue un crimen. Lo que ocurrió después en los estudios de televisión fue otra cosa. Y lo que ocurrió en los juzgados, con un solo condenado que cumplió 21 de 170 años, es una pregunta que las familias llevan tres décadas haciéndose.
El caso Alcàsser nunca se ha cerrado del todo. Y no se cerrará hasta que alguien sepa dónde está Antonio Anglés.