Hay un lugar en el fondo del Pacífico donde el peso del océano aplasta el acero, donde la luz solar nunca ha llegado, y donde los humanos hemos estado exactamente cuatro veces. La Fosa de las Marianas es el punto más profundo del planeta, y lo que vive allí desafía todo lo que creíamos saber sobre los límites de la vida.
El lugar más profundo de la Tierra
La Fosa de las Marianas se extiende unos 2.500 kilómetros al suroeste de las Islas Marianas, en el océano Pacífico occidental. Es el resultado de la subducción de la placa del Pacífico bajo la placa de las Marianas, un proceso que lleva ocurriendo desde hace 180 millones de años y que ha excavado en el fondo oceánico una grieta tan profunda que si depositásemos allí el monte Everest, su cima quedaría más de 2 kilómetros bajo el agua.
El punto más bajo de la fosa se llama el Abismo Challenger, y en 2019 el explorador Victor Vescovo estableció la profundidad exacta: 10.928 metros. Una cifra que entra poco en el cerebro humano hasta que la comparas: un avión de pasajeros vuela habitualmente a unos 10.000 metros de altura. La Fosa de las Marianas es más profunda que eso.
📊 La escala del abismo — comparativa de profundidades
¿Qué condiciones hay en el fondo?
A esa profundidad, las condiciones son tan extremas que resultan difíciles de imaginar. La presión es 1.086 veces mayor que en la superficie: equivale a tener 50 jumbo jets apilados sobre tu cuerpo. La temperatura ronda los 1-4 grados centígrados. La oscuridad es absoluta: ningún fotón de luz solar ha llegado allí nunca.
Y sin embargo, hay vida.
⚗️ Condiciones en el Abismo Challenger
Las criaturas que viven allí
La vida en la Fosa de las Marianas no es solo posible: es abundante. Las expediciones han encontrado comunidades de organismos adaptados a condiciones que matarían instantáneamente a cualquier animal de superficie. Estos son algunos de los más sorprendentes:
Un crustáceo parecido a una gamba que puede medir hasta 3 centímetros y existe en cantidades masivas en el fondo de la fosa. Se han capturado miles de ejemplares en una sola trampa. Son carroñeros eficientes: si cae un cadáver al fondo, estos animales pueden devorar un pez entero en pocas horas.
En 2023, una expedición de la Universidad de Western Australia capturó imágenes de un pez caracol a 8.336 metros de profundidad, el vertebrado más profundo jamás filmado. Son pálidos, translúcidos, y su cuerpo está adaptado para soportar la presión gracias a niveles extraordinariamente altos de óxido de trimetilamina (TMAO) en sus tejidos.
Bacterias y arqueas que no solo sobreviven a esa presión: la necesitan para vivir. Muchas son incapaces de funcionar a la presión normal de la superficie. Han sido encontradas en los sedimentos del fondo formando comunidades densas, y su estudio ha abierto la posibilidad de que exista vida similar en lunas heladas como Europa o Encélado.
Organismos unicelulares que en la fosa alcanzan dimensiones imposibles para su tipo: hasta 20 centímetros de diámetro. Son los organismos unicelulares más grandes conocidos. Se alimentan de partículas orgánicas que caen desde las capas superiores del océano, el llamado "snow marino" o nieve marina.
Las veces que el ser humano ha bajado
Hemos enviado sondas a Marte. Hemos puesto humanos en la Luna. Y sin embargo, el fondo de la Fosa de las Marianas ha sido visitado por personas en apenas cuatro ocasiones a lo largo de la historia.
🚀 Inmersiones tripuladas al Abismo Challenger
"Cuando llegué al fondo, lo primero que vi fue una bolsa de plástico. En el lugar más remoto del planeta, la huella humana ya había llegado antes que yo."
Victor Vescovo, explorador — inmersión de 2019La contaminación que ya llegó al fondo
Uno de los hallazgos más perturbadores de las expediciones recientes es el nivel de contaminación encontrado en el lugar más inaccesible de la Tierra. En 2019, Victor Vescovo encontró una bolsa de plástico y envoltorios de caramelos en el Abismo Challenger. No fue una anomalía.
Un estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution analizó crustáceos recogidos en las fosas oceánicas más profundas del Pacífico y encontró contaminantes orgánicos persistentes, como PCBs y PBDEs, en concentraciones entre 50 y 100 veces superiores a las de los ríos más contaminados de China. Estos contaminantes se producen en superficie, entran al océano, se adhieren a partículas que se hunden, y terminan concentrándose en el fondo durante décadas.
Lo que aún no sabemos
A pesar de todo lo que hemos descubierto, la realidad es que conocemos la Fosa de las Marianas peor que la superficie de la Luna. El fondo oceánico en general, incluyendo la fosa, está cartografiado con menos detalle que Marte. Solo hemos explorado de forma directa una fracción minúscula de su superficie total.
¿Existen especies de gran tamaño que nunca hemos visto? ¿Hay ecosistemas en torno a fumarolas hidrotermales aún sin descubrir? ¿Qué microorganismos viven en los sedimentos a decenas de metros bajo el propio fondo de la fosa? Preguntas abiertas, todas ellas.
❓ Preguntas sin respuesta hoy
En el fondo del fondo
La Fosa de las Marianas es el recordatorio más brutal de lo pequeños que somos. Hemos llegado a la Luna 12 veces. Al Abismo Challenger, cuatro. Y en cada una de esas cuatro visitas, encontramos algo que no esperábamos: más vida, más contaminación, más preguntas.
El misterio más profundo del planeta no está en el espacio. Está a 11 kilómetros bajo las olas del Pacífico, en un silencio oscuro y aplastante donde la vida, contra todo pronóstico, encontró la manera de existir.
¿Qué más oculta el fondo del océano? Esa es la pregunta que la ciencia del siglo XXI tiene pendiente de responder.